Dormir es tu superpoder

Matt Walker, neurocientífico del sueño, explica por qué dormir bien es una de las mejores inversiones para tu cerebro y tu salud.

Dormir no es un lujo opcional: es una necesidad biológica esencial. Su ausencia no solo afecta el bienestar diario, sino que acelera el envejecimiento, deteriora la memoria, debilita el sistema inmunológico y aumenta el riesgo de enfermedades graves. Así lo plantea Matt Walker, profesor de neurociencia y psicología en la Universidad de California, Berkeley, y autor del libro Why We Sleep.

El cerebro y la memoria

El sueño cumple una doble función: consolida los recuerdos después del aprendizaje y prepara al cerebro antes de aprender, como si fuera una esponja lista para absorber nueva información.
Un estudio demostró que dormir poco puede reducir hasta un 40 % la capacidad de crear nuevos recuerdos. El hipocampo —centro de la memoria— prácticamente no se activa cuando no dormimos.

En cambio, en quienes descansan bien, las ondas cerebrales profundas y los llamados “husos del sueño” trasladan los recuerdos desde la memoria a corto plazo hacia la de largo plazo, consolidándolos y protegiéndolos.

Envejecimiento y demencia

Con la edad, tanto la memoria como el sueño profundo tienden a deteriorarse. Hoy sabemos que ambos procesos están relacionados: la pérdida de sueño profundo contribuye al deterioro cognitivo y al Alzheimer.
La buena noticia es que el sueño puede mejorarse. Existen técnicas como la estimulación cerebral con corriente continua, que amplifica las ondas del sueño profundo y potencia la memoria.

El cuerpo y la salud

Sistema cardiovascular
El “experimento” anual del cambio de hora lo demuestra con claridad: cuando perdemos una hora de sueño, los infartos aumentan un 24 % al día siguiente; cuando la ganamos, se reducen un 21 %. Se observan variaciones similares en accidentes de tránsito y tasas de suicidio.

Sistema inmunológico
Una sola noche de cuatro horas de sueño puede reducir hasta un 70 % las células asesinas naturales, encargadas de eliminar tumores. Esto explica el mayor riesgo de cáncer en quienes duermen poco. No por casualidad, la OMS clasificó el trabajo nocturno como un posible carcinógeno.

El ADN
Dormir poco altera la actividad de más de 700 genes: se apagan los relacionados con la defensa inmunológica y se activan los vinculados con inflamación, tumores y enfermedades cardiovasculares.

Consejos para dormir mejor

  • Rutina: acostarse y levantarse siempre a la misma hora, incluso los fines de semana.

  • Ambiente fresco: ideal alrededor de 18 °C.

  • Evitar alcohol, cafeína y siestas largas, especialmente si ya hay dificultades para dormir.

Conclusión

Dormir no es un lujo: es una necesidad biológica no negociable. Es el sistema de respaldo de la vida y, como dice Walker, “lo más cercano a la inmortalidad que nos brinda la naturaleza”.
La actual epidemia silenciosa de falta de sueño tiene consecuencias catastróficas para la salud, la seguridad y la educación. Recuperar el derecho a dormir con normalidad es una de las decisiones más poderosas que podemos tomar para proteger nuestra memoria, nuestro cuerpo y nuestra esperanza de vida.

¿Y vos?
¿Cómo es tu relación con el sueño?


Mirá acá su charla completa y deja tus comentarios al final de la nota —me interesa saber qué estrategias te ayudan a descansar mejor.

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