¡A usar las manos!

Admiro a la gente que se dedica a fabricar cosas con sus manos. Mi suegro y mis cuñados son carpinteros geniales, capaces de materializar en la noble madera —o en el metal— ideas, volúmenes, espacios, colores, texturas y formas. Sole, mi esposa, que es arquitecta, va llenando los espacios con estantes, bancos, mesas, cuadros y espejos que hace en las clases de carpintería que toma con Marcelo, su hermano, cuando no está usando las manos para trabajar la tierra en la huerta.
Ayer y hoy atendí en el hospital a dos pacientes de 82 y 87 años que trabajaron toda su vida como modistas. Una de ellas se dedicó principalmente a confeccionar vestidos de novia y todavía sigue trabajando, haciendo pedidos especiales, aunque no con la intensidad de antes. A ambas les realicé una breve evaluación de memoria y me sorprendieron por lo bien que estaban, respondiendo con rapidez y seguridad.
El uso de las manos ha sido clave para la evolución de la inteligencia humana y sigue siendo fundamental para el aprendizaje, no solo en edades tempranas, sino a lo largo de toda la vida. Mientras evaluaba a mis pacientes, me puse a pensar si el uso continuo de las manos en actividades creativas —como el diseño de bordados o trabajos de costura no rutinarios— podría tener algún efecto protector frente al deterioro cognitivo.Te invito a dejar tu comentario y sumarte a la conversación.
Hice una búsqueda bibliográfica sobre el tema y, por lo que pude encontrar, existe evidencia que sugiere que trabajar en manualidades creativas se asocia con un menor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo o demencia.
Van algunos estudios científicos recientes y sus hallazgos:

Estudio de la Mayo Clinic, 2015

Publicado en Neurology, evaluó a 256 personas cognitivamente normales, con una edad promedio de 87 años. Durante 4 años de seguimiento, 121 personas desarrollaron deterioro cognitivo leve. El estudio encontró que quienes realizaban actividades artísticas, manualidades y actividades sociales tanto en la mediana edad como en la vejez tenían un menor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve. Las categorías incluían actividades artísticas, manualidades (artesanías) y actividades sociales, sin detallar técnicas específicas. Además, el uso de la computadora en la vejez también se asoció con menor riesgo.

Estos resultados sugieren que mantener actividades cognitivamente estimulantes y que involucren las manos podría formar parte de una estrategia de protección cognitiva a lo largo de la vida.

Actividades mentalmente estimulantes en la vejez, 2017

Un estudio de JAMA Neurology analizó a 1929 personas mayores de 70 años, cognitivamente sanas al inicio, y las siguió durante unos cuatro años. Quienes realizaban actividades mentalmente estimulantes —como juegos, manualidades, uso de computadora o actividades sociales— tuvieron un menor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve.

Participar en manualidades se asoció con un 28 % menos de riesgo, y el uso de computadora con un 30 % menos de riesgo, después de ajustar por edad, sexo y nivel educativo. El mensaje es claro: incluso en la vejez, mantener actividades estimulantes puede ofrecer un efecto protector.

Meta-análisis de 38 estudios, 2022

Los “meta-análisis” son estudios que combinan los resultados de muchos trabajos previos para obtener una conclusión más sólida y confiable.
Este meta-análisis, publicado en Neurology, analizó 38 estudios longitudinales con más de 2,1 millones de participantes y 74.000 casos de demencia.

Encontró que participar en actividades de ocio se asociaba con un menor riesgo global de demencia.
En particular:

  • Actividades cognitivas (lectura, juegos, computadora, pintura, artes manuales): 23 % menos de riesgo
  • Actividades físicas: 17 % menos de riesgo
  • Actividades sociales: 7 % menos de riesgo

Esta evidencia apoya la idea de que actividades como leer, hacer manualidades o participar en actividades creativas y cognitivamente demandantes contribuyen a reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.

Aunque la mayor parte de la evidencia es observacional, los estudios coinciden en que este tipo de actividades estimulan la formación de nuevas conexiones neuronales, protegen circuitos existentes y fortalecen la reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para compensar los cambios asociados al envejecimiento o la enfermedad.

Mantenerse activo —en lo cognitivo, lo físico y lo social— sigue siendo uno de los factores modificables más importantes para reducir el riesgo de demencia. Las manualidades cumplen con varios de estos criterios: exigen planificación, resolución de problemas, coordinación fina y, muchas veces, interacción social.

La siguiente pregunta que me hago es…
¿El uso de las manos para tocar instrumentos musicales se asocia con mayor protección cognitiva?Quizás esa sea la próxima búsqueda… y la próxima entrada del blog.

 

¿Estás haciendo alguna actividad manual? ¡Nos leemos en los comentarios!

 

Referencias bibliográficas
  • Roberts RO, Geda YE, Knopman DS, et al. Risk and protective factors for cognitive impairment in persons aged 85 years and older. Neurology. 2015;84(18):1854-1861.
  • Krell-Roesch J, et al. Mentally Stimulating Activities in Late Life and the Risk of Mild Cognitive Impairment. JAMA Neurology. 2017;74(3):332-338.
  • Su S, Shi L, Zheng Y, et al. Leisure Activities and the Risk of Dementia: A Systematic Review and Meta-Analysis. Neurology. 2022;99(15):e1651-e1663.

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