Los beneficios secretos de la risa

Admiro a las personas que tienen “chispa”: esa forma de creatividad genial y espontánea para hacernos reír en cualquier momento.

En mi grupo de amigos hay uno que, sin dudas, es el más gracioso de todos. Carlos -el mismo que hace un par de meses tuvo un paro cardíaco- siempre nos deslumbró con sus graciosísimas y variadas ocurrencias. Desde hacer ruidos inesperados con la boca, como imitar la alarma de un auto o el sonido de destapar un corcho, hasta hacerle creer a otro amigo que las espinas del árbol “palo borracho” son comestibles. Su talento para hacer reír a los demás es algo verdaderamente maravilloso.

Por otra parte, admiro el humor sutil -y muchas veces hasta inocente- que tiene mi viejo, y heredó uno de mis hermanos. Ese tipo de humor me parece una expresión de inteligencia y creatividad. Tengo un recuerdo hermoso de cuando nos contaba cuentos en nuestra niñez, en los cuales siempre había referencias escatológicas que nos hacían reír a carcajadas.

Cuando comencé mi residencia de Clínica Médica (Medicina Interna) en el Hospital Aeronáutico, el primer día que llegué fui a dejar mi mochila en la habitación de los residentes. La primera persona con la que me encontré fue Sergio, “el Turco”. Me saludó amablemente y me preguntó:

-¿Sos de primer año?
-Sí -le respondí, pensando que tal vez él era un residente de los últimos años, ya que me parecía más grande que yo.
-Yo también -me contestó, mientras me indicaba cuales eran los lugares asignados a los residentes “R1”, que comenzaban a trabajar ese mismo día.

Nos hicimos amigos inmediatamente y, si bien hace ya muchos años que no lo he vuelto a ver, lo sigo queriendo entrañablemente. Había sido seminarista cuando era más joven y, por causas que nunca supe -ni le pregunté-, dejó el seminario y se pasó a Medicina. Siempre intuí que esa había sido una etapa muy traumática de su vida.

La cuestión es que Sergio tenía un don maravilloso para la gracia. Si uno no lo conocía, parecía un tipo serio y más bien callado. Pero en cuanto entraba en confianza, tenía un humor desopilante. Era un gran imitador, y su mejor personaje era el de Monseñor Primatesta (arzobispo de Córdoba durante más de 30 años). Las enfermeras lo paraban en los pasillos del hospital y le decían:

– ¡La bendición, por favor, Monseñor!

Y él se detenía solemnemente y les decía algunas palabras en latín, imitando a la perfección al obispo.

También hacía una imitación genial de uno de los urólogos del hospital, de modo que cuando estábamos de guardia y había un paciente con problemas urológicos, de pronto escuchábamos recomendaciones a nuestras espaldas, como si el cirujano nos estuviera hablando. Todo el personal del hospital lo adoraba, al igual que los pacientes. Supe, años más tarde, que incursionó en el teatro, y estoy seguro de que debe haber descollado en sus actuaciones.

En esos momentos bastante complicados de la residencia médica, con una enorme demanda intelectual, psicológica y física, el humor de Sergio siempre lograba aliviar las tensiones.

Por esa época se estrenó la película Patch Adams, y lo cierto es que la mirada y la sonrisa de Sergio se parecían mucho a las del actor que la protagoniza, Robin Williams: una mirada que transmitía bondad y ternura.

Así que, naturalmente, Sergio pasó a ser nuestro propio “Patch Adams” local.

Traje este cuento a colación por esta nota que leí hace un par de días en Infobae:

Los beneficios secretos de la risa

Reír no es solo algo espontáneo o divertido: es una verdadera herramienta para cuidar la salud. La ciencia muestra que la risa ayuda a reducir el estrés, baja el cortisol, relaja el cuerpo y calma la mente, ayudándonos a afrontar mejor los momentos difíciles.

También tiene efectos directos en el cerebro: activa áreas relacionadas con la memoria, la atención y las emociones, y libera sustancias como dopamina y endorfinas, que mejoran el ánimo, la motivación y la sensación de bienestar.

En el cuerpo, la risa fortalece las defensas, reduce la inflamación, mejora la circulación y beneficia la salud del corazón. Y cuando es compartida, potencia los vínculos sociales, aumenta la confianza y refuerza la conexión con los demás.

Por eso, sumar risa a la vida diaria (una charla, una película, una broma, un juego) no es un lujo: es una forma simple, accesible y poderosa de mejorar la calidad de vida física, mental y social.

Les comparto este artículo publicado en Infobae:

https://www.infobae.com/salud/2026/01/29/los-beneficios-secretos-de-la-risa-por-que-es-clave-para-el-bienestar-diario-segun-expertos/ 

Al leer esta nota me acordé de la mención sobre Patch Adams que hizo el Dr. Mario Alonso Puig en su charla para el ciclo “Aprendemos Juntos” de BBVA, titulada “¿Como podemos alcanzar nuestro mayor potencial?”  (Febrero del 2024). 

Hacia el final de la entrevista, Mario Alonso Puig comparte una historia personal que lo marcó profundamente. Explica que las historias que más lo conmueven son aquellas en las que lo imposible se vuelve posible y se rompen paradigmas.

Como ejemplo, relata su encuentro con Patch Adams, quien, tras atravesar dificultades personales, advirtió la falta de humanidad en el sistema médico y decidió desafiar ese modelo incorporando el humor, la cercanía y la empatía al cuidado de los pacientes. Los resultados fueron evidentes: personas aisladas comenzaron a comunicarse y pacientes que no mejoraban empezaron a hacerlo.

Pese a la resistencia institucional, Patch logró sostener su camino y fundar hospitales donde la alegría forma parte del tratamiento. Hoy, además, la ciencia confirma que el humor tiene efectos biológicos beneficiosos. Para Puig, esta historia muestra cómo el amor por los demás puede ser una fuerza capaz de transformar realidades y encender pequeñas luces que lo cambian todo.

Aquí está el link, marcado al momento en que le hacen esa pregunta (1:27:30):

https://youtu.be/2WaL95mNb6c?si=tYzw7SAgblliT_6z&t=5250s

Por último, les comparto esta entrevista a Patch Adams, también en el ciclo Aprendemos Juntos, de BBVA (Septiembre de 2021).

Patch Adams: medicina, humor y humanidad

Patch Adams propone una forma distinta de entender la medicina, basada en el humor, el amor y la conexión humana. Tras una infancia difícil y una experiencia transformadora en su juventud, decidió que no quería ser un médico convencional: su objetivo no era solo tratar enfermedades, sino comprender a las personas en su totalidad, sus vínculos, su sufrimiento y su contexto.

De esa visión nació el Instituto Gesundheit!, un proyecto de hospital-comunidad que ofrecía atención gratuita y priorizaba la cercanía, la escucha, el juego, la música y el humor como parte esencial del proceso de sanar. La figura del médico con nariz de payaso se convirtió en un símbolo de este enfoque, no como negación del dolor, sino como una manera de acompañar con humanidad incluso en los momentos más difíciles.

Aunque el proyecto cerró por falta de financiamiento, su impacto fue profundo. Adams continuó difundiendo su mensaje por el mundo, llevando humor y presencia a contextos de sufrimiento. Su propuesta invita a repensar la medicina y la salud más allá de diagnósticos y tratamientos, recordando que las emociones, los vínculos y la risa son moduladores reales del bienestar. En un mundo cada vez más tecnificado, su mirada reivindica algo esencial: cuidar la salud también es cuidar la humanidad.

Este es el link a la entrevista a Patch Adams:

https://youtu.be/bHetWdhmxA8?start=0

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